UBUNTU. Prometer y no ofrecer

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Hace unos pocos años, allá por 2011, Ubuntu empezó a prometer una serie de cambios que supondrían toda una revolución; pero, pongámonos en antecedentes: para empezar, ¿qué es Ubuntu? Para quién no lo conozca, es el sistema operativo libre basado en Linux, es decir, el programa puede ser ejecutado, modificado y distribuido libremente. Ubuntu y otros sistemas Linux facilitaron el acceso y uso del software libre, que siempre había tenido fama de complicado.

Bien, volvamos a 2011. Mark Shuttleworth, creador de Ubuntu y Canonical (empresa desarrolladora de software) aseguró que el smartphone sería el próximo PC. Esto sería posible mediante el uso de la interfaz Unity, que era poco frecuente, con el ambicioso objetivo de hacer llegar Ubuntu no solo a los PC’s, sino también a smartphones, tablets y televisores. Fue en 2012, en el MWC de Barcelona, donde presentaron Ubuntu for Android; se ejecutaban a la vez y al conectar el dispositivo con esa solución a un monitor se podía usar un sistema Ubuntu convencional.

Ubuntu Edge fue el siguiente y necesario paso; un smartphone poco convencional que prometía mucho y que estaba pensado para comenzar a trabajar con el sistema operativo desde cualquier terminal. Pero el proyecto fue un fracaso rotundo y el terminal jamás llegó a ver la luz. Por tanto, parecía que el sueño de la convergencia de dispositivos desaparecía, y más cuando ya en 2014 se estaba preparando la distribución universal de Ubuntu. Pero este proyecto se estancó y quedó en punto muerto.

Pero, ¡oh sorpresa! En un mundo donde todos se copian de todos, Microsoft ofrece en su nuevo sistema operativo Windows 10 algo que se parece sospechosamente a lo que quería ofrecer Ubuntu desde hace años. Recibe el nombre de Continuum y permite que una tablet o un smartphone se conviertan en un PC. ¿Casualidad? Más bien no.

Ubuntu, esa compañía que tuvo grandes ideas y nos regaló promesas que pretendían marcar un antes y un después tanto en el sector de los sistemas operativos como de los smartphones. Pero por desgracia, lanzarse sin red es un peligro, y más cuando no tienes el respaldo suficiente. Más suerte para la próxima vez.

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